Visita Budapest Y Hungría

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 Ramona Gálszécsy (guía licenciada en turismo-traductora)

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5 razones para visitar Budapest

2015.03.01.

Este artículo fué escrito y publicado por Manuel en su blog de viajes en 3 viajes.com (ver enlace abajo)

"Siempre que me preguntan sobre ciudades europeas a descubrir, no puedo dejar de recomendar visitar Budapest, incluso por delante de otras ciudades con más renombre turístico como Praga o Viena. Aunque también he visitado estas dos capitales europeas y me encantan –sobre todo en invierno–, Budapest tiene para mí algo especial, un punto de mestizaje, elegancia y esplendor olvidado que la hacen muy, muy atractiva.

A continuación os relaciono varios de los puntos de interés que me parecen imprescindibles para descubrir el encanto de Budapest. Algunos son muy conocidos, otros no tanto, pero todos ellos nos abrirán una ventana a las singularidades de esta fascinante ciudad.

El Parlamento de Hungría

El Parlamento de Budapest

Como os contábamos en otro post, el Parlamento de Hungría es uno de los edificios neoclásicos más bellos del mundo, toda una maravilla arquitectónica a orillas del Danubio. Las vistas desde el barrio de Buda y en concreto desde el Bastión de los Pescadores son particularmente espléndidas, ya que desde ellas se aprecia el edificio en toda su inmensidad, proyectando sus estilizadas líneas sobre el mítico río. Además, no hay que perder la oportunidad de hacer una visita guiada por las salas del Parlamento de Budapest –en verano hay visitas guiadas diarias en castellano–. En un agradable recorrido de alrededor de una hora:

  • Apreciaremos la exquisitez de su decoración y acabados interiores, fruto de una época en la que el Imperio Austrohúngaro todavía brillaba. Las escaleras principales son realmente impresionantes y la antesala a unos espacios en donde no se escatimó ni se olvidó el más mínimo detalle.
  • Nos contarán cómo todos los diseños y materiales utilizados en la construcción del parlamento son de procedencia húngara, desde los mármoles a las maderas, cerámica, etc. La mano de obra también es 100% húngara, y podremos apreciar varios ejemplos del mimo con que los artesanos desarrollaron su trabajo. Los magiares están realmente orgullosos de la obra de arte que es su parlamento.
  • Apreciaremos el esplendoroso Salón de la Cúpula en donde está expuesta la santa corona húngara.
  • Entraremos a la Cámara de los Diputados, en donde los parlamentarios del gobierno húngaro debaten las leyes del país. Se trata de un hemiciclo exquisitamente decorado, como el resto del edificio.
  • Durante todo el recorrido nos explicarán detalles de la cultura y la política de un pueblo muy distinto al resto de los europeos, que nos ayudarán a entender un poco mejor la idiosincrasia de Hungría.

Fuentes termales y balnearios de Budapest

Baños termales en Budapest

En 1934, Budapest recibió el título de Ciudad de Balnearios por ser la capital que dispone de más pozos que aguas medicinales y termales del mundo. De hecho, cuando los romanos se asomaron por estas tierras dos mil años atrás apreciaron inmediatamente las bondades del lugar, y no tardaron en fundar una colonia.

Sin duda, el balneario más famoso de todos es el Gellert, por prestigio y por aquello de que en España lo vimos durante años en el anuncio de los cuerpos Danone. Vale la pena hacer una visita rápida al Gellert (hay tiquet de entrada reducida, sin derecho a baño) para echar un vistazo y algunas fotos, pero no es el mejor ejemplo de balneario en Budapest porque está masificado por el turismo y –esto es una opinión subjetiva– es demasiado frío y elegante. Desde luego, los húngaros no parece que lo frecuenten mucho, así que si nos sumergimos en las piscinas termales del Gellert lo más probable es que estemos rodeado de otros turistas como nosotros.

Visitar en cambio el balneario Széchenyi es otra experiencia completamente diferente. Está cerca de la Isla Margarita y no es ni mucho menos tan visitado por los turistas como el Gellert. En cambio, es muy popular entre los locales, que tienen por costumbre acercarse a sus instalaciones a relajarse con los amigos. El balneario de Széchenyi nos ofrece dos zonas bien diferenciadas: las piscinas termales interiores, donde disponemos de varias piscinas de diferentes tamaños, temperatura, salinidad del agua, etc. Y luego están las piscinas exteriores, donde reina un aire de calma y relax muy gratificantes. Allí encontraremos una piscina de 25 metros para nadar –obligatorio ponerse gorro–, rodeada de otras piscinas de aguas termales donde masajearnos la espalda con el chorro de agua caliente proveniente de sus fuentes.

Antes de entrar a la zona de piscinas, habremos de solicitar al personal una llave de taquilla para dejar nuestras cosas, y también nos prestarán una toalla. Cuando nosotros estuvimos allí nadie hablaba ni papa de inglés, pero fueron tan amables que no hubo problema para entenderse.

Tiene algo de mágico acercarse al balneario de Széchenyi a primera hora de la mañana, entonces y allí el tiempo cobra otra dimensión. Y aunque las mañanas refrescan en Budapest incluso en pleno agosto, el agua medicinal y los vapores nos tonificarán rápidamente el cuerpo más o menos Danone y aún más el alma, es como descubrir un pequeño tesoro. Es curioso observar a los autóctonos jugando al ajedrez en plena piscina de aguas termales, rodeados de vapores.

Jugando al ajedrez en las piscinas del Széchenyi

Jugando al ajedrez en las piscinas del Széchenyi

La Casa del Terror

La Casa del Terror

Se trata de una visita totalmente diferente a las demás, pero fascinante por igual. Allí aprenderemos que el pueblo húngaro poco o nada tiene que ver con sus pueblos eslavos vecinos, y que el dominio soviético durante la segunda mitad del siglo XX fue una excepción en toda regla. En cualquier caso, la Casa del Terror es un museo dedicado a los totalitarismos, en donde se nos cuenta el lúgubre periodo en la Budapest de finales de la 2a Guerra Mundial y los primeros años de la dominación rusa posterior. La ambientación del museo es oprimente e inmersiva, y allí se nos mostrará:

  • Cómo la antigua comisaría de policía central (justo lo que es ahora la Casa del Terror) fue el centro neurálgico de la represión rusa hacia los húngaros disidentes. Detenciones, espionaje, interrogatorios… incluso las torturas formaban parte del día a día del interior del edificio. En la actualidad, los sótanos se conservan intactos de la época, con las celdas de aislamiento, instrumental, uniformes, etc. tal y como fueron utilizados para controlar a la sociedad magiar.
  • Veremos todo tipo de material propagandístico y militar de la época: uniformes de la policía de Budapest, del ejército ruso, también del nazi, teléfonos, mapas, armamento, etc. Todo ello aderezado con vídeos y voces de archivo, no hay forma más eficaz de ambientar al visitante.
  • También se nos mostrará mediante audiovisuales los terribles días en que Budapest fue sitiada por el ejército rojo y posteriormente ‘liberada’ de los nazis. Miles de ciudadanos sufrieron las consecuencias, todos los puentes de la capital de Hungría fueron destruídos y gran parte de la ciudad de Budapest quedó en ruinas. Hoy día todavía es posible ver cicatrices de metralla en algunos edificios de la perla del Danubio, aquellos que aún no han sido restaurados en su totalidad. Recomendamos también leer previamente La Liberación, de Sándor Marai puesto que narra con maestría el calvario por el que pasó Budapest en 1945.

En fin, la visita a La Casa del Terror merece la pena porque el museo está tan bien ambientado que nos sumergirá de lleno en los horrores de la guerra y los gobiernos totalitarios que surgieron de sus escombros. Nos transportará durante un rato a un mundo muy tenebroso, lleno de uniformes, represión, confesiones y castigos. Después, salir de nuevo a la calle Andrassy, la avenida de más solera de Budapest con sus comercios sofisticados y la animación actuales, supone todo un alivio.

Cuevas de Budapest

Bajo el barrio de Buda hay nada menos que unas 200 cuevas subterráneas. Estas cavernas fueron formadas por las mismas corrientes de agua subterránea que proveen los baños termales de Budapest, pero también trabajadas por la mano del hombre para convertirlas en refugios y almacenes durante los tiempos de grandes penalidades y conflictos. Muy poco publicitadas, en la actualidad hay al menos tres cuevas abiertas al público, y os recomendamos visitar alguna de ellas para experimentar Budapest de una manera totalmente diferente –y no menos interesante–.

Cueva bajo el castillo de Buda, en Budapest

Cueva bajo el castillo de Buda, en Budapest

La cueva del castillo de Buda

Se encuentra en las inmediaciones de la iglesia  Matías, en pleno barrio de Buda. En parte formación natural, en parte excavada a mediados del siglo pasado, fue usada como refugio antiaéreo, almacén, etc. En la actualidad, se puede visitar de 10 a 18h y nos guarda sorpresas como pinturas rupestres (reproducciones de las famosas pinturas rupestres de otros lugares), esculturas más o menos divertidas (tenemos una bien grande de un botellín de Coca Cola en medio de una gruta), fuentes, salas de picnic, etc. La ambientación en la cueva está muy cuidada, y nos acompañará en nuestro recorrido y en la penumbra una sugestiva música de fondo con toques tribales y misteriosos.

Pinturas rupestres, cueva bajo el castillo de Budapest

Pinturas rupestres, cueva bajo el castillo de Budapest

Cuevas de Budapest

Si nos gustan las emociones fuertes, tenemos la sala del miedo… Es toda una experiencia: entramos por una pequeña puerta y a partir de ahí se hace la oscuridad más absoluta. Sólo disponemos de una pequeña cuerda sujeta a la pared que habremos de palpar y seguir para encontrar la salida a este laberinto bajo tierra. Concentrados al máximo en nuestro sentido del tacto y nuestra capacidad de orientación, habremos de recorrer el trayecto palpando tórpemente la pared y con el único sonido de los latidos de nuestro corazón (o en caso de ir acompañados, habremos de soportar los gritos y risas de nuestros acompañantes). Comentar que es muy recomendable no entrar con otros grupos, ya que es muy posible que nos arruinen la experiencia: hay gente que se asusta y activa la pantalla de sus móviles como linternas, etc.

La cueva del castillo de Buda está algo escondida, ya que se accede a través de una pequeña puerta –y no demasiado llamativa, al menos era así hace unos años– situada en una calle poco céntrica del barrio de Buda.

La Iglesia  Matías

Se trata de una visita obligada de Budapest, tanto por la historia y la simbología que conserva para el pueblo húngaro como por su preciosa decoración interior.

Interior de la Iglesia de San Matías, Budapest

Interior de la Iglesia de San Matías, Budapest

La Iglesia de  Matías ha sido lugar de tragedias y milagros, como el producido durante el sitio de 1686 por parte de la Liga Santa sobre Buda para desterrar a los otomanos, que eran reyes y señores de la ciudad desde hacía más de un siglo. Durante la batalla, uno de los muros de la iglesia (entonces mezquita) cayó tras un cañonazo, y resultó que una estatua de la virgen María apareció escondida detrás. Este hecho acabó de desmoralizar a los turcos y ese mismo día cayó la ciudad en manos cristianas. También allí tuvo lugar la coronación del último emperador austrohúngaro, Carlos I de Austria y IV de Hungría, quien además fue filmado ese día bajando las escaleras de la iglesia en su corcel.

En cualquier caso el interior de la iglesia de San Matías es una maravilla y su iluminación un monumento a la elegancia y el buen gusto, con columnas y techos repletos de tapices de acabados exquisitos obra de los pintores húngaros más famosos del siglo XIX: Bertalan Székely y Károly Lotz, con una fascinante fusión de Art Noveau e iconografía otomana que nos recordarán ese mestizaje entre occidente y oriente siempre presente en Budapest.

Cerca de la Iglesia de San Matías encontraremos el famoso Bastión de los Pescadores, pero más recomendable si cabe sería visitar alguna de las pastelerías que hay en las inmediaciones del templo, con deliciosos pasteles que probar a la hora del te.

Otras experiencias recomendadas en Budapest

  • Recorrer la ciudad en tranvía: los tranvías de Budapest están por todas partes, y aunque sean antiguos y el aspecto de sus vagones sea algo añejo, son eficientes, puntuales y rápidos, y nos transportarán rápidamente entre los puntos de interés de esta vasta ciudad. Imprescindible su uso para movernos eficazmente por Budapest.
  • Paseo en barco por el Danubio (de noche): Veremos la ciudad preciosamente iluminada, sobre todo sus puentes y edificios más importantes. Una audioguía nos irá explicando las vicisitudes y usos de estos edificios y puentes a medida que nos desplazamos por el Danubio. El recorrido suele durar una hora, y va acompañado de una bebida refrescante. Mejor comprar el ticket directamente en taquilla y no a un agente de viajes (si vamos en viaje organizado), sale mucho más barato e igualmente no hay problema de reservas, por mucho que el guía nos diga lo contrario.
  • Visitar la Isla Margarita: Se trata de una inmensa isla ubicada en el Danubio, y prácticamente toda ella es un parque donde poder relajarnos paseando. El paseo es precioso, el aire y la tranquilidad que se respira, ver a la gente haciendo yoga o footing… Pasear por la Isla Margarita es otra de aquellas visitas de Budapest obligadas, y es que hay tantas en esta ciudad que es imposible relatarlas en un solo artículo."

fuente: http://www.3viajes.com/5-razones-para-visitar-budapest/

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